lunes, 10 de agosto de 2009

México (II)



moriré hacia atrás

en mi casa antigua

en mi edad uno caña


donde cantaba el cenzontle

virgen virgen



moriré cobrizo contra blanco

pluma contra metal


regresaré a mi cuerpo de águila

para caer entero
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total

y ser mi muerte

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JOAQUÍN VÁSQUEZ AGUILAR

domingo, 9 de agosto de 2009

México (I)



esta casa

donde guardo todo:

humanidad canciones juegos vida

universo voz


esta casa con su aire de abuela que se peina

está mirándome

fuego que no llegó

conquista

profecía

país que se hunde hacia otra historia


esta casa

miquiztli —paridora

me construye y se muere


JOAQUÍN VÁSQUEZ AGUILAR

lunes, 20 de julio de 2009

Recuerdo del ahogado



(Respiré profundo)

(Me tragué toda la angustia)



(Cerré los ojos)



(En la playa absorta

estaban mis hermanos)



(Angustiados)


Eduardo Langagne

domingo, 14 de junio de 2009

La covacha



Hela ahí, donde la luz

consuma blonda escuadra.

Almena subrepticia en la escalera,

edulcorada por la naftalina

y el óxido. Hela ahí,

en su cárcel isósceles,

florpapel que la palma supina del linóleo

ciñe en candado, inútil salvaguarda

de cartas ilegibles, rimas anónimas,

un guante impar.


Hela ahí,

luna en ruinas, bruñida en acueductos

bajo un apóstrofo de espejos y arcos.

Entre la anfibia bruma

que renace del musgo

para hincarse en el polvo que la luz,

en el umbral de sus veloces crines,

pierde de vista después del galope;

hela ahí.

Despojada del arduo mimetismo

donde extremó su ilicitud de sombra.

Ahí, aguardando en el dintel cimbrante

las ebanisterías del solsticio y sus huestes.


Roberto Rico

martes, 7 de abril de 2009

Aves



(V)


ella

se detiene a conversar conmigo

en la banqueta

pasan los carros con su ruido

pasan

los segundos

con su ruido

ella me habla con plumas

me dice el mundo

ella

tiene el vestido lleno de nidos

la calle se puebla de aves cuando pasa

los carros no son más que vaivén de alas

cuando pasa

ella

me deja un hasta luego que me revolotea


Joaquín Vásquez Aguilar

sábado, 17 de enero de 2009

Postergaciones



El verdadero escritor no deja nunca de escribir; cuando deja de hacerlo dice que lo pospone. En estas posposiciones puede pasársele la vida.

Augusto Monterroso

viernes, 31 de octubre de 2008

Cantiga para enhebrar



El corazón de la aguja

Salta,

Enhebra al hombre y lo muda.


El corazón es de agujas

Que hacen sangrar las palabras

Más oscuras.


Juan Bañuelos

El otoño recorre las islas



A veces tu ausencia forma parte de mi mirada,

mis manos contienen la lejanía de las tuyas

y el otoño es la única postura que mi frente puede tomar para pensar en ti.


A veces te descubro en el rostro que no tuviste y en la aparición que no merecías,

a veces es una calle al anochecer donde no habremos ya de volver a citarnos,

mientras el tiempo transcurre entre un movimiento de mi corazón y un movimiento de la noche.


A veces tu ausencia aparece lentamente en mi sonrisa igual que una mancha de aceite en el agua,

y es hora de encender ciertas luces

y caminar por la casa

evitando el estallido de ciertos rincones.


En tus ojos hay barcas amarradas, pero yo ya no habré de soltarlas,

en tu pecho hubo tardes que al final del verano

todavía miré encenderse.


Y éstas son aún mis reuniones contigo,

el deshielo que en la noche

deshace tu máscara y la pierde.


José Carlos Becerra

Genética



resucitarán los muertos

pero sin recuerdo alguno

verán su cara con la sonrisa y la sorpresa de la primera vez como los niños

creerán que crecen y volverán a aprender lo que ya saben pero cada día olvidan

volverán a vivir equivocándose

volverán a buscar lo inencontrable

y parecidos (idénticos) a ti y a mí

un día que ya les espera volverán a tener miedo de la muerte


Jorge Fernández Granados

en la mano . . .



en la mano

de

muertos recientes

larga

muy larga

se ve

la línea de la vida


Francisco Hernández

LA PALABRA



Justo ahora

una de las palabras que pensaste

ha dado muerte a un hombre

en algún punto de la tierra.


Nunca sabrás cuál es.


Un día

alguien pensará esa palabra para ti.


No la esperes

No escapes

No la busques


Llegará sola


No hay antídoto.


Efraín Bartolomé

jueves, 27 de septiembre de 2007

Octavio Paz dixit

Ningún prejuicio más pernicioso y bárbaro que el de atribuir al Estado poderes en la esfera de la creación artística. El poder político es estéril, porque su esencia consiste en la dominación de los hombres, cualquiera que sea la ideología que lo enmascare. Aunque nunca ha habido absoluta libertad de expresión —la libertad siempre se define frente a ciertos obstáculos y dentro de ciertos límites: somos libres frente a esto o aquello—, no sería difícil mostrar que allí donde el poder invade todas las actividades humanas, el arte languidece o se transforma en una actividad servil y maquinal. Un estilo artístico es algo vivo, una continua invención dentro de cierta dirección. Nunca impuesta desde afuera, nacida de las tendencias profundas de la sociedad, esa dirección es hasta cierto punto imprevisible, como lo es el crecimiento de las ramas del árbol. En cambio, el estilo oficial es la negación de la espontaneidad creadora: los grandes imperios tienden a uniformar el rostro cambiante del hombre y a convertirlo en una máscara indefinidamente repetida. El poder inmoviliza, fija en un solo gesto —grandioso, terrible o teatral y, al fin, simplemente monótono— la variedad de la vida.

Octavio Paz

Estrella

Cuándo saldrás del cielo
de mi corazón,
estrella de sangre?
. . . . . . Vienes
a visitarme en sueños
y tu boca
. . . .húmeda de mil astros
y como rodeada por el fulgor
de la mañana eterna—
es una raya de oro
en la angustia del despertar.

Cuándo, cuándo saldrás de aquí,
tenue
. . . . . o turbiamente
y dejarás estas flores de muerte
bajo mis pies y esa medalla
de silencios helados
detrás de los espejos?

Cuándo saldrás del cielo
de mi corazón,
estrella de sangre?

David Huerta

Los despechados y los perdedores

Los despechados y los perdedores
inundan las ciudades, cubren los campos,
son el perpetuo otoño y se deshojan tiernos,
dejan en los caminos su rastro color rosa,
perturban con sus sueños
el curso razonable de la historia,
escriben versos —malos en general—
y son heroicos, apasionados y cantores.

Y quieren siempre que el amor de un amoroso comején
sea, cuando menos, grandioso como el de los leones.

Eduardo Lizalde

[bajo condición de informar]

sin haber nunca estado en Pompeya,
describe las uniones, los divorcios,
la yerba, las motocicletas, las pinzas
usadas por las jovencitas para arrancarse
los pelitos de la reunión familiar,

acostumbra colocar un agujero
sobre otro, dice grandes trombas,
medios principales del escalofrío,
la temperatura oscila mucho
coincidiendo con intensas reflexiones
al final de las fiestas no llevadas a cabo,

sin haber nunca estado en Pompeya,
toma las curvas de la autopista a 130 por hora,
olvida su identidad como
posición refractaria del vientre,
y a menudo lo único que tiene
de común con Pompeya
es una vieja colección de Playboy
que alguna chica—visita ocasional— hojea
mientras él busca en la cocina
whisky o algo de ron
a ver si queda,

José Carlos Becerra

Sentido contrario

DANTE

Al ver a Dante por la calle
la gente lo apedreaba. Suponía
que de verdad estuvo en los infiernos.


NOMBRES

El planeta debió llamarse Mar:
es más agua que Tierra.


ANTIGUOS COMPAÑEROS SE REÚNEN

Ya somos todo aquello
contra lo que luchamos a los veinte años.

José Emilio Pacheco

El viaje inmóvil

Decía Lao-Tsé: <<Sin traspasar uno sus puertas, se puede conocer el mundo todo; sin mirar afuera de la ventana, se puede ver el camino al cielo. Mientras más se viaja, puede saberse menos. Pues sucede que, sin moverte, conocerás; sin mirar, verás; sin hacer, crearás.>>
He aquí descrita, en unas cuantas prudentes palabras, la fuerza del espíritu humano que, inmóvil, crucificado a su profundo aislamiento, puede amasar tesoros de sabiduría y trazarse caminos de salvación. Uno de estos caminos es la poesía. Gracias a ella, podemos crear sin hacer; permanecer en casa y, sin embargo, viajar.


José Gorostiza

De plano

No hay
Peor
Poesía
Que la
Que no se
Hace


Efraín Huerta